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El cura del siglo (1)Por MARUJA PACHÓN El sacerdote se hizo célebre por su 'minuto de Dios' en televisión, el barrio de ese nombre, sus banquetes 'del millón' y su discutida mediación con el narcotráfico. |
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A través de su espacio diario de televisión, el cura García Herreros, como llamaban todos al carismático sacerdote cucuteño, a quien muy difícilmente se le podía decir que no, logró sus principales objetivos. Visualizando el potencial transformador del nuevo medio, se enfrentó solo, pese a su timidez, con una cámara en vivo y sobrevivió los más disímiles gobiernos, manteniendo su programa hasta hoy, años después de su muerte. Hombre extremadamente inteligente, culto y sagaz, su vida estuvo marcada siempre por una forma de ser ascética intramundana y una vocación de servicio práctica, que solo en su ejercicio personal del sacerdocio encontraron expresión y realización. Frugal como los pobres a quienes ayudaba, recio y autoritario con los poderosos a quienes exigía, respetado y respetable, se atrevía a regañar a gobernantes y gobernados, reclamando su ayuda o llamándolos al orden en su Minuto de Dios, con la seguridad de un buen maestro y el tono severo de un padre con su hijo desobediente. Verdaderos milagros Logró construir colegios para miles de alumnos y vivienda para miles de familias necesitadas, solo con los recaudos de sus 'Banquetes del Millón' donde los gobernantes y los ricos famosos o anónimos del país acudían prestos a recibir su absolución, un consomé y un pan, entregando a cambio un generoso aporte para sus obras. Pero consiguió mucho más que eso, fue capaz de llegar al corazón de todos los colombianos, al de los humildes y los soberbios, al de los débiles y los poderosos, al de los justos y los delincuentes. Por eso, pudo hacer verdaderos milagros en un país donde estos ni se hacen ni suceden, y así logro, ya al final de su vida, el 'señor de las aguas', como él mismo socarronamente se llamaba, detener la violencia infernal del narcoterrorismo. Obedeciendo al llamado de su mar de Coveñas, enfermo, aterrado y aterido pero protegido por la lluvia |
amiga, encuentra en una Medellín en guerra a Escobar y sus secuaces, los confiesa, los absuelve y se gana su confianza para el sometimiento y la entrega que se producen pocas semanas después. Buscando soluciones y nuevos milagros para acabar con las otras violencias del país, la muerte lo sorprendió y se marchó a hacer prodigios al más allá. Ojalá que ahora, cuando estamos comenzando a conocer la vida del padre Rafael García Herreros en su verdadera dimensión, el rigor y coherencia de su carácter, su capacidad de lucha y de trabajo para conseguir las metas que se proponía, su estilo franco y directo de pedir las cosas, su hermosa mezcla de espiritualidad y pragmatismo, su liderazgo y su grandeza sirvan de ejemplo a los colombianos para transitar los caminos violentos y sangrientos de nuestra patria enferma, hasta encontrar las fórmulas o los milagros que nos permitan recobrar la paz. *Maruja Pachón es ex ministra de Educación, directora del Instituto para el Desarrollo de la Democracia 'Luis Carlos Galán'. Fue secuestrada por el narcotráfico. |
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