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XXXIX BANQUETE DEL MILLÓN
- 1999


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(1909 - 1992)

El cura del siglo (1)

Por MARUJA PACHÓN

El sacerdote se hizo célebre por su 'minuto de Dios' en televisión, el barrio de ese nombre, sus banquetes 'del millón' y su discutida mediación con el narcotráfico.

El 'Señor de las aguas'

RAFAEL GARCÍA-HERREROS UNDA. Nació en Cúcuta en enero 9 de 1909; murió en Bogotá en noviembre 24 de 1992. Hijo del general Julio César García-Herreros Orbegozo y María Unda Pérez, en 1923 ingresó al Seminario Conciliar de Santo Tomás de Aquino, de Pamplona, regentado por padres Eudistas franceses; en 1928 se trasladó al Seminario de San José de Usaquén y en 1934 se ordenó como sacerdote, oficiando su primera misa en la iglesia de Nuestra Señora de las Angustias de Bogotá. Entre 1934 y 1954 se dedicó a formar seminaristas en diferentes centros del país, actividad que combinó con un viaje de perfeccionamiento en filosofía por Europa entre 1950 y 1951.

En 1946 comenzó una larga carrera vinculada a los medios de comunicación, primero en radio y luego, desde 1955 y durante 37 años continuos, en televisión, con su conocido programa El Minuto de Dios, desde el cual, además de tratar temas referentes a la difusión de la fe, comenzó a abordar la labor social con realizaciones concretas: primero la construcción del barrio de los pobres en Cali y después, a partir de 1957, en unos terrenos donados por Antonio Restrepo y Estanislao Olarte, en las cercanías del río Juan Amarillo, al occidente de Bogotá, 'El Minuto de Dios' que, gracias a una luminosa idea de García-Herreros, realiza anualmente, desde noviembre de 1961, el 'Banquete del Millón' con el que se financian muchas de las necesidades del barrio que, a partir del 10 de septiembre de 1965, se constituyó en parroquia y cuyo primer párroco fue el 'telepadre' García-Herreros, quien fundó en sus terrenos el Museo de Arte Contemporáneo (1970), le suministró una emisora, una editorial, una programadora de televisión y una universidad, convirtiéndolo en una verdadera ciudadela.


A mediados de los años cincuenta, con la llegada de la televisión a Colombia, el país comenzó a conocer a Rafael García Herreros, el presbítero eudista que vestía de ruana y recolectaba cada domingo limosna en su misa de potrero, para construir primero su iglesia, y luego sus ciudadelas, donde pudieran convivir en armonía y respetando valores éticos y cristianos, familias cuyo denominador común fueran la pobreza y la solidaridad.

A través de su espacio diario de televisión, el cura García Herreros, como llamaban todos al carismático sacerdote cucuteño, a quien muy difícilmente se le podía decir que no, logró sus principales objetivos. Visualizando el potencial transformador del nuevo medio, se enfrentó solo, pese a su timidez, con una cámara en vivo y sobrevivió los más disímiles gobiernos, manteniendo su programa hasta hoy, años después de su muerte.

Hombre extremadamente inteligente, culto y sagaz, su vida estuvo marcada siempre por una forma de ser ascética intramundana y una vocación de servicio práctica, que solo en su ejercicio personal del sacerdocio encontraron expresión y realización.

Frugal como los pobres a quienes ayudaba, recio y autoritario con los poderosos a quienes exigía, respetado y respetable, se atrevía a regañar a gobernantes y gobernados, reclamando su ayuda o llamándolos al orden en su Minuto de Dios, con la seguridad de un buen maestro y el tono severo de un padre con su hijo desobediente.

Verdaderos milagros

Logró construir colegios para miles de alumnos y vivienda para miles de familias necesitadas, solo con los recaudos de sus 'Banquetes del Millón' donde los gobernantes y los ricos famosos o anónimos del país acudían prestos a recibir su absolución, un consomé y un pan, entregando a cambio un generoso aporte para sus obras.

Pero consiguió mucho más que eso, fue capaz de llegar al corazón de todos los colombianos, al de los humildes y los soberbios, al de los débiles y los poderosos, al de los justos y los delincuentes. Por eso, pudo hacer verdaderos milagros en un país donde estos ni se hacen ni suceden, y así logro, ya al final de su vida, el 'señor de las aguas', como él mismo socarronamente se llamaba, detener la violencia infernal del narcoterrorismo.

Obedeciendo al llamado de su mar de Coveñas, enfermo, aterrado y aterido pero protegido por la lluvia

amiga, encuentra en una Medellín en guerra a Escobar y sus secuaces, los confiesa, los absuelve y se gana su confianza para el sometimiento y la entrega que se producen pocas semanas después. Buscando soluciones y nuevos milagros para acabar con las otras violencias del país, la muerte lo sorprendió y se marchó a hacer prodigios al más allá.

Ojalá que ahora, cuando estamos comenzando a conocer la vida del padre Rafael García Herreros en su verdadera dimensión, el rigor y coherencia de su carácter, su capacidad de lucha y de trabajo para conseguir las metas que se proponía, su estilo franco y directo de pedir las cosas, su hermosa mezcla de espiritualidad y pragmatismo, su liderazgo y su grandeza sirvan de ejemplo a los colombianos para transitar los caminos violentos y sangrientos de nuestra patria enferma, hasta encontrar las fórmulas o los milagros que nos permitan recobrar la paz.

*Maruja Pachón es ex ministra de Educación, directora del Instituto para el Desarrollo de la Democracia 'Luis Carlos Galán'. Fue secuestrada por el narcotráfico.

 

(1) Desde hace algunos meses, y hasta llegar al personaje número 100, EL TIEMPO (de Bogotá) le brinda, una vez por mes, los personajes colombianos del siglo XX, al aproximarse la fecha que señala, a la vez, el fin de siglo y segundo milenio de la era Cristiana.

(En esta oportunidad se ha agregado, entre otras, la vida del Padre Rafael García Herreros que reproducimos aqui.)

Las biografías publicadas no son sólo textos académicos, sino que con ellas se intenta una reconstrucción actualizada y nueva de los procesos más sobresalientes del transcurso nacional en este período, a través de las personas que, por una u otra razón, para bien o mal, los han protagonizado.

No es una tarea fácil. La selección se ha efectuado por medio de la consulta con los lectores y la deliberación de un comité de directivos y redactores de este diario, asesorados por los historiadores Jorge Orlando Melo y Alvaro Tirado Mejía. Ese mismo comité se ha encargado de escoger los escritores disponibles y mejor capacitados para la presentación de cada personaje. El profesor José Eduardo Rueda Enciso ha elaborado los resúmenes biográficos que acompañan cada artículo.

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