|
Congregación de Jesús y María (Eudistas) |
| Página príncipal | Escríbanos | |
|
ORAR CON JUAN EUDES A l interior de la Escuela Francesa de espiritualidad, que enfatiza el misterio de la Encarnación del Señor, san Juan Eudes, en el siglo XVll, invitaba a todos los cristianos, que habían olvidado los compromisos adquiridos por su bautismo, a reencontrar la riqueza de este compromiso bautismal.En las misiones que predicaba, en los seminarios y en las casas de Nuestra Señora de la Caridad, el ofrece medios muy concretos para vivir cada día como un verdadero bautizado y así "hacer vivir y reinar a Jesús" en cada cristiano que para él es "otro Jesucristo en la tierra". Un camino de oración San Juan Eudes nos dejó su manera de orar en cuatro movimientos:
Estos cuatro movimientos son cuatro actitudes interiores que tenemos que desarrollar y que suponen tomar el tiempo para acogerse a sí mismo, acoger al Otro, Dios, y recibirse de Dios.
|
![]()
| Deseo Jesús, mi Señor, yo te pertenezco por múltiples motivos, pero yo deseo también pertenecerte voluntariamente. Yo deseo que todos mis pensamientos, palabras y acciones, que todas mis respiraciones, todos los latidos de mi corazón, todos los momentos de mi vida yo deseo que todas estas cosas sean convertidas en igual número de voces por las que yo te diga continua y eternamente: Yo te amo, yo te amo, sí, mi Señor Jesús, yo te amo. ¿Qué deseas tu?, ¿Qué esperas tú de mí?, Sino que yo te responda con Pedro: Yo te amo, yo te amo. Gracias Yo te doy gracias infinitas, Dios mío, por mí y por todas tus criaturas, especialmente por aquellas y aquellos que más quiero. Gracias por habernos dado el ser y la vida, y un corazón capaz de reconocerte y amarte. Dios, mi Creador, tu me has dado el ser y la vida para que yo los ponga a tu servicio. Es por eso que yo te la ofrezco, yo te la consagro totalmente. Yo solo quiero vivir que para servirte con todo el amor que tu esperas de mí. Padre, Hijo, Espíritu Padre de Jesús Jesús, Hijo de Dios Espíritu de Jesús, Oh Padre eterno, Oh Hijo único de Dios, Oh Espíritu Santo del Padre y del Hijo, vengan a mí, vengan a mi corazón, alejen de mi todo lo que no sea de ustedes, llévenme a ustedes, vivan y Reinan en mi y hagan que todo mi ser, toda mi vida sea totalmente consagrada a la gloria de ustedes.
Corazón Señor Dios, Padre de las misericordias, en tu bondad sin límites, nos haz dado el Corazón amoroso de tu Hijo bien amado. Permite que nuestros corazones se unan estrechamente entre ellos y con Él, a fin de que nuestro amor hacia Ti sea perfecto. Oh Corazón amabilísimo y amoroso de mi Salvador, sé el Corazón de mi corazón, el Alma de mi alma, el Espíritu de mi espíritu, la Vida de mi vida.
Misión Envía, Señor, envía obreros a tu Viña; resucita, en todos los pastores y sacerdotes de tu Iglesia, ese espíritu apostólico, del cual estaban llenos tus amados Apóstoles y Discípulos. Llena su corazón del fuego de tu Amor y de un deseo ardiente de tu gloria y de la salvación de los hombres. Estímulo "Oh Jesús, eso me basta: saber que tú eres siempre Jesús!" "Oh Jesús, sé siempre Jesús, y yo estaré siempre contento, sin importar lo que me pueda suceder!"
Comienzo Jesús mi Salvador, yo no sé si te he comenzado a amar como debo. Es ahora que quiero amarte con todo mi corazón, con toda mi alma y con todas mis fuerzas. Renuncio para siempre a todo lo que sea contrario a tu amor. Te doy mi corazón; tómalo totalmente y transforma en él todo lo que te disgusta. Yo te ofrezco el Corazón de tu Madre, que tiene más amor por ti que todos los corazones reunidos. María, Madre de Jesús, ama a tu Hijo por mí. Jesús, ama a tu Madre por mí. Santos y Santas de la tierra y del cielo, amen a Jesús y a María por mí; asócienme al amor que ustedes les tienen eternamente .Estas oraciones han sido traducidas y adaptadas de las presentadas por el Centro de Espiritualidad Eudista de Redon, Francia |
|
Saludo de san Juan Eudes al Corazón de Jesús y de María Te saludamos, Corazón santo, Te adoramos, Te ofrecemos nuestro corazón, Purifícalo, |
|
Saludo a María Yo te
saludo, María, Hija de Dios Padre, Bendito sea el fruto de tus entrañas, Jesús, |